Los servicios de subcontratación se realizan por empresas inscritas en el Registro de Prestadoras de Servicios Especializados u Obras Especializadas (REPSE), implementado por la reforma y operado por la STPS, el cual verifica que las empresas que prestan estos servicios y quienes los contratan cumplan con la ley.
La reforma en materia de subcontratación aprobada en 2021 provocó una transformación significativa en el mercado laboral mexicano. De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), las empresas que operaban con toda su plantilla subcontratada redujeron hasta en 73 por ciento la probabilidad de mantener ese esquema laboral.
La dependencia citó un estudio reciente elaborado por investigadores de la Universidad de Notre Dame (Estefan et al., 2024), enfocado en el sector manufacturero, el cual concluye que la reforma permitió una profunda recomposición del empleo, especialmente en industrias donde la subcontratación se utilizaba para disminuir costos y limitar derechos laborales.
En un comunicado, la STPS recordó que entre 2003 y 2018 el número de personas trabajadoras subcontratadas crecía, en promedio, 200 mil por año. Sin embargo, entre 2018 y 2023 esta cifra disminuyó 89 por ciento, al pasar de 4.1 millones a 438 mil trabajadores, según datos de los Censos Económicos.
Tras la entrada en vigor de la reforma, el empleo directo creció en una proporción similar a la reducción de la subcontratación. Esto significa que miles de personas dejaron de estar tercerizadas para incorporarse directamente a las empresas.
El sector manufacturero fue uno de los más impactados. En esta industria, el empleo contratado directamente por las empresas aumentó 62 por ciento respecto al promedio previo a la reforma, mientras que el empleo subcontratado cayó 53 por ciento.
Además, el balance general fue positivo para el empleo total del sector, que registró un crecimiento de 9.0 por ciento en comparación con los niveles promedio observados antes de la pandemia.
El estudio también identificó mejoras en los ingresos laborales. El salario promedio en manufactura aumentó 10 por ciento respecto al periodo previo a la reforma, mientras que el salario de las personas contratadas directamente por las empresas creció 51 por ciento.
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