La IA no reduce las barreras lingüísticas, sino que amplifica el valor de quienes ya pueden superarlas.
En opinión de Rodrigo Rivera del Arco, Director Ejecutivo de Productos Institucionales de ETS para América Latina, la inteligencia artificial está transformando el trabajo en México y Centroamérica; sin embargo, el dominio del inglés es el factor que define quién logra capitalizar mejor esa transformación.
“La evidencia de los empleadores en México y Centroamérica apunta a una realidad contradictoria: a medida que aumenta la adopción de la IA, también aumenta la necesidad de un sólido dominio del inglés”, señaló el directivo de la organización global dedicada a promover la calidad y la equidad en la educación.
En entrevista, explicó que la IA no reemplaza las habilidades lingüísticas, sino que eleva el nivel de competencias necesarias para generar valor en el trabajo. En este contexto, el inglés deja de ser solo una herramienta de comunicación y se convierte en una capacidad estratégica que determina quién puede aprovechar la IA, acceder a posiciones de liderazgo y participar en oportunidades de mayor valor dentro de la economía global.
Rodrigo indicó que los empleadores de la región están cambiando sus criterios de evaluación: ya no priorizan la fluidez general, sino el dominio funcional del inglés, es decir, la capacidad de usar el idioma de manera efectiva para realizar tareas laborales específicas. Este cambio, apuntó, responde principalmente a tres factores.
En primer lugar, el trabajo remoto e híbrido ha transformado la comunicación laboral, que ahora ocurre principalmente a través de videoconferencias, correos electrónicos y documentación escrita. Por ello, habilidades como comprender en tiempo real, expresarse con claridad y redactar con precisión resultan más relevantes que la fluidez conversacional.
En segundo lugar, la integración de la IA y otras tecnologías exige competencias lingüísticas aplicadas al puesto: leer documentación técnica, configurar herramientas, redactar indicaciones y evaluar resultados generados por sistemas inteligentes.
En tercer lugar, la colaboración global ha consolidado al inglés como idioma común entre equipos, clientes y socios internacionales. La falta de comunicación efectiva puede traducirse en costos directos para la eficiencia, la reputación y los ingresos. Por ello, las organizaciones evalúan cada vez más si los candidatos pueden participar en reuniones híbridas, realizar presentaciones claras y persuasivas, redactar correos e informes profesionales y utilizar y evaluar herramientas de IA con precisión.
Además, la mayoría de las herramientas de IA se desarrollan, entrenan y optimizan principalmente en inglés. Aunque muchas plataformas cuentan con interfaces en español, las funciones avanzadas, la documentación y las actualizaciones suelen publicarse primero en ese idioma. Esto genera una realidad estructural para los profesionales de México y Centroamérica: para utilizar la IA de forma eficaz, necesitan interactuar con ella en inglés.
En este sentido, la competitividad global está estrechamente vinculada al lenguaje. La deslocalización, el trabajo remoto y la colaboración internacional están redefiniendo las oportunidades económicas en la región. El dominio del inglés permite a los profesionales colaborar directamente con equipos globales y aprovechar herramientas de IA sin depender de traducciones que pueden ralentizar los procesos y reducir la precisión.
Finalmente, Rodrigo subrayó que para las organizaciones invertir en inglés no es un esfuerzo separado de la inversión en tecnología, sino un requisito previo para elevar la productividad, fortalecer el liderazgo, adoptar eficazmente herramientas de IA y competir a escala global. Para los profesionales, el mensaje es igualmente claro: el inglés funcional, combinado con la alfabetización en IA, es una de las vías más confiables para acelerar la carrera en una economía impulsada por la inteligencia artificial.
“El futuro no pertenece a quienes simplemente "usan" la IA. Pertenece a quienes pueden pensar, comunicarse, evaluar y liderar a través de ella, utilizando el inglés como el sistema operativo que lo hace posible”, afirmó el directivo de la firma que desarrolla, administra y califica más de 50 millones de pruebas al año, incluyendo el TOEFL®️ y el TOEIC®️, en más de 180 países.
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