Aunque ocho de cada 10 colaboradores en México afirman ser felices en su lugar de trabajo, la proporción cayó cuatro puntos respecto a 2025, cuando alcanzó 84 por ciento. Además, el país se ubicó por debajo del promedio regional de 82 por ciento, señal de que, detrás de una percepción mayoritariamente positiva, existen cambios en la experiencia laboral que las empresas necesitan identificar y atender.
Esta es una de las principales conclusiones del Estudio de Felicidad Organizacional 2026, presentado por Buk, plataforma integral de gestión de personas impulsada por inteligencia artificial.
El análisis muestra que la felicidad laboral no se construye de la misma manera en todas las organizaciones, toda vez que las necesidades de una empresa con procesos consolidados y líderes con autonomía son diferentes de las de una compañía joven, con una gestión más orgánica o con decisiones concentradas en pocas personas.
Para entender estas diferencias, el estudio clasificó a las empresas en cuatro arquetipos organizacionales, definidos a partir de dos factores: el nivel de formalización de sus procesos de gestión de personas y el grado de autonomía de sus líderes.
Esta clasificación cuestiona la idea de que exista una fórmula universal para mejorar la felicidad laboral. Si bien determinadas prácticas pueden asociarse con mayores niveles de bienestar, su efectividad depende de la estructura, la cultura y las condiciones particulares de cada organización.
Sin embargo, el estudio identifica un desafío común: la percepción de que la remuneración es adecuada para el cargo obtuvo apenas 23 puntos en el Net Happiness Score (NHS), indicador utilizado para medir la felicidad organizacional. Esta fue la dimensión peor evaluada, lo que evidencia que hablar de felicidad en el trabajo también implica abordar temas como equidad, transparencia y percepción de justicia.
La comunicación es otro factor relevante, ya que entre las empresas analizadas, comunicar de manera sistemática los resultados y las metas del negocio es la práctica que presenta mayor relación con la felicidad organizacional y se asocia con un incremento promedio de 2.8 puntos en el NHS.
No obstante, existe una brecha entre el impacto de esta práctica y su adopción: sólo 11 por ciento de las organizaciones comunica sus resultados mensualmente, mientras que 18 por ciento no cuenta con ninguna instancia formal para hacerlo.
Para Buk, esta diferencia refleja uno de los principales desafíos de las organizaciones: las prácticas que pueden mejorar la experiencia de los colaboradores no siempre se implementan de manera consistente ni llegan a todas las personas.
“La felicidad laboral no depende únicamente de sumar beneficios, sino de entender otras dimensiones que impactan el bienestar de los trabajadores. Cada empresa tendrá distintas necesidades y retos para poner a las personas al centro y aprovechar esto como un asset estratégico”, señaló Lesley Warren, Head de Research de Buk.
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