Promover que los colaboradores utilicen sus días de vacaciones, evitar la cultura de disponibilidad permanente y ofrecer prestaciones flexibles que fortalezcan su bienestar son acciones que contribuyen a organizaciones más saludables, sostenibles y competitivas.
Lograr una desconexión real del trabajo se mantiene como uno de los principales desafíos para los trabajadores en México, toda vez que, aunque la legislación amplió el número mínimo de días de descanso, factores como el presupuesto, la carga laboral y la necesidad de mantenerse disponible impiden que muchas personas aprovechen plenamente sus vacaciones.
De hecho, uno de cada diez colaboradores reconoce que dedica parte de sus días libres a atender asuntos de trabajo, según el estudio Panorama Laboral Pluxee 2026, mismo que revela que el 30 por ciento de los trabajadores toma entre cuatro y siete días de vacaciones por período, mientras que el 23 por ciento disfruta entre ocho y doce días. En contraste, el 16 por ciento descansa únicamente entre uno y tres días y sólo el 18 por ciento logra tomar más de 12 días.
Pero el aspecto económico también influye de manera importante en la forma en que los colaboradores disfrutan su tiempo libre; el 47.6 por ciento destina menos de 5 mil pesos a sus vacaciones, mientras que apenas el 25.5 por ciento invierte más de 10 mil pesos. Esta diferencia reduce las posibilidades de viajar y favorece actividades de menor costo.
Por ello, la mayoría opta por permanecer cerca de casa. El 67.6 por ciento aprovecha las vacaciones para convivir con familiares y amigos, el 63.4 por ciento realiza reparaciones o mejoras en el hogar y sólo el 33.1 por ciento viaja a un destino turístico. Además, el 11.6 por ciento admite utilizar parte de este periodo para atender pendientes laborales, lo que evidencia las dificultades para desconectarse por completo.
Si bien la reforma de Vacaciones Dignas incrementó el mínimo de días de descanso, esto no se ha traducido necesariamente en periodos vacacionales más largos ni en una desconexión efectiva. La necesidad de distribuir los días disponibles durante el año, las limitaciones económicas y, en algunos casos, la carga de trabajo siguen condicionando la manera en que los colaboradores ejercen este derecho.
La importancia de contar con periodos de recuperación cobra mayor relevancia al considerar que el mismo estudio muestra que el 34 por ciento de los trabajadores reporta altos niveles de estrés laboral. La cifra aumenta a 41 por ciento entre quienes laboran más de ocho horas al día. Además, uno de cada dos empleados realiza horas extra, con un promedio de 5.3 horas semanales, condiciones que incrementan el riesgo de agotamiento.
A pesar de este panorama, la investigación también identifica un cambio positivo en las expectativas de los trabajadores. El equilibrio entre la vida personal y el trabajo es uno de los aspectos que más mejoró en su percepción respecto al año anterior, lo que confirma que el bienestar dejó de ser un beneficio adicional para convertirse en un elemento estratégico para atraer, comprometer y retener talento.
"Las vacaciones son mucho más que un derecho laboral; representan una inversión en la salud física y emocional de las personas. Cuando las empresas impulsan una cultura que promueve el descanso efectivo y ofrecen beneficios que facilitan el disfrute del tiempo libre, fortalecen el compromiso, reducen el desgaste y contribuyen a construir organizaciones más resilientes y productivas", señaló Rodolfo Caraccioli, Director de Marketing de Pluxee México.
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