El bienestar laboral dejó de ser un beneficio adicional para convertirse en un factor estratégico para la productividad y la continuidad del negocio. Así lo afirmó Marcelo de Rada Ocampo, cofundador y CRO de Welbe, quien señaló que actualmente las empresas enfrentan tres grandes desafíos: fortalecer la salud mental de sus colaboradores, demostrar el retorno de inversión de los programas de bienestar y ofrecer soluciones accesibles para las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
Al hablar sobre los indicadores que las organizaciones deben revisar para evaluar su salud desde la perspectiva del talento, explicó que la primera tendencia es el creciente interés por atender la salud mental. "La primera es un incremento en el interés de empresas en adoptar herramientas para la salud mental de sus colaboradores o aquellas empresas que hoy ya tienen algunas herramientas, pero que siguen viendo diferentes indicadores mostrando mucha ansiedad".
La segunda tendencia consiste en medir el impacto de las iniciativas implementadas. "Hoy están viendo qué impacto están teniendo estas iniciativas y quieren saber si realmente están ayudando a que la empresa sea más productiva".
En tercer lugar, destacó la situación de las Pymes, que requieren soluciones cercanas y acompañamiento para cuidar a sus colaboradores. "Quiero un aliado que no solo me venda un programa, sino un aliado que realmente ayude a que las personas se sientan acompañadas y tengan una herramienta para estar más sanas".
De Rada Ocampo aseguró que el primer paso para atender estos retos es escuchar a las personas. Para ello, recomienda aplicar cuestionarios que permitan conocer cómo se sienten los colaboradores, qué necesidades tienen y cuáles son los factores que les generan ansiedad.
"Necesitamos saber quiénes son tus personas de mayor impacto... esas personas es importante entrevistarlas, necesitamos saber cómo están y qué necesitan", comentó al referirse a la importancia de identificar al talento clave de la organización.
Además de los indicadores cuantitativos, subrayó la necesidad de observar señales cualitativas relacionadas con el desempeño diario de los colaboradores, como su capacidad para entregar resultados a tiempo, colaborar con sus equipos y proponer nuevas ideas.
El especialista también llamó la atención sobre los efectos del sedentarismo y la necesidad de fortalecer las prácticas de ergonomía en los centros de trabajo. Además de que las estrategias de bienestar deben abordar de manera integral la salud física, emocional, mental y financiera de los colaboradores: "La salud física es una parte; la salud emocional y mental es otra; y también la salud financiera impacta en cómo se siente y ejecuta una persona".
En materia de prevención, recomendó facilitar el acceso a servicios médicos y realizar diagnósticos que combinen un cuestionario médico y de antecedentes, un chequeo preventivo y una consulta con un especialista.
Respecto a las Pymes, sostuvo que convertir indicadores como el ausentismo, la rotación y las incapacidades en decisiones estratégicas depende, en primer lugar, del compromiso de los líderes.
"Si te importa, busca un aliado que te va a ayudar a enfocar la salud de tu equipo y con eso te va a dar los datos para que puedas tomar decisiones. El acceso oportuno a servicios médicos fortalece el compromiso y la lealtad de los colaboradores”, añadió.
En cuanto a la atracción y retención del talento joven, explicó que las nuevas generaciones priorizan la calidad de vida y la rapidez para acceder a servicios de salud. "Están buscando poder acceder rápidamente a atención médica, apoyo psicológico u orientación profesional sin perder un día completo de trabajo".
Hizo hincapié en que las organizaciones monitoreen cuatro indicadores fundamentales para evaluar la efectividad de sus programas de bienestar: la tasa de ausentismo, la frecuencia de incapacidades, la rotación voluntaria y el uso de los beneficios ofrecidos.
"Si tus tasas de usabilidad están debajo del 10 por ciento, no está teniendo el impacto que debería estar teniendo tu beneficio". A juicio de Rada Ocampo, dar seguimiento a estas métricas permite anticipar riesgos laborales, evaluar los resultados de las estrategias implementadas y tomar decisiones que fortalezcan el bienestar de las personas y el desempeño de la organización.
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