Un desajuste en el registro de jornadas puede impactar en la nómina, un error en nómina puede impactar en el CFDI, y un CFDI incorrecto puede generar observaciones fiscales periódicas.
Ante las recientes reformas en el mercado laboral de México, las empresas enfrentan la necesidad de replantear la gestión de la nómina, la jornada laboral y el cumplimiento normativo. Operar con sistemas desconectados ya representa un riesgo operativo y fiscal, lo que impulsa un nuevo enfoque: integrar todos los procesos relacionados con la gestión de personas en un sistema unificado.
Para Cegid, proveedor global de soluciones de gestión empresarial en la nube, esta transformación implica pasar de una gestión operativa a una gestión estratégica basada en datos.
El avance de la fiscalización digital y la creciente exigencia de trazabilidad laboral están elevando la presión sobre las áreas de Recursos Humanos. Factores como la posible reducción de la jornada laboral, el fortalecimiento del registro electrónico de asistencia y la necesidad de coherencia entre datos laborales y fiscales refuerzan este desafío.
“Hoy el principal riesgo no es solo cometer un error en nómina, sino que ese error se replique automáticamente en reportes fiscales, jornadas laborales o sistemas de seguridad social. La consistencia de los datos se volvió crítica”, advirtió Daniel López Paino, Director de la Unidad de Negocio HCM en ILA de Cegid.
El especialista señaló que el reto consiste en lograr que la información fluya de forma automática y coherente entre sistemas. Para ello, recomendó iniciar con un diagnóstico del estado actual de las plataformas, identificar brechas de integración y digitalizar procesos clave como el control de jornada, horas extra, nómina y reportes fiscales.
Asimismo, subrayó la importancia de fortalecer la gobernanza de datos mediante la definición de responsables, así como la implementación de controles y validaciones que garanticen la calidad de la información.
Adoptar este modelo permite transformar el cumplimiento normativo en una ventaja competitiva, al reducir errores, disminuir la carga operativa y mejorar la toma de decisiones dentro de las organizaciones.
En este contexto, la tecnología deja de ser solo una herramienta operativa y se convierte en un elemento estratégico para asegurar el control, la trazabilidad y el cumplimiento, al facilitar la centralización de datos y la automatización de procesos.
“La transición hacia este modelo requiere un enfoque estructurado por parte de Recursos Humanos. Su adopción permitirá reducir riesgos y generar mayor eficiencia operativa en todo el ciclo laboral”, concluyó Daniel López Paino.
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