Una muestra de más de 17 mil registros laborales en el país enfatiza que la brecha salarial por género sigue como una realidad en muchas empresas mexicanas, y es que las mujeres perciben salarios más bajos que los hombres en roles equivalentes, signo de que la desigualdad aún persiste en el ámbito del trabajo.
Las mayores oportunidades de desarrollo profesional para las mujeres en México se concentran en los principales hubs económicos del país: Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco. Estas entidades destacan por ofrecer salarios más competitivos y una mayor presencia de industrias de alto valor, como tecnología, fintech y servicios financieros, donde los rangos salariales son más elevados.
De acuerdo con el Estudio Salarial 2025 de Worky, esta realidad contrasta con lo que ocurre en estados como Chiapas, Oaxaca y Colima, donde se registran menores niveles salariales y una menor presencia de posiciones estratégicas. Esto evidencia cómo la concentración de inversión, infraestructura empresarial y empleo formal influye directamente en las oportunidades de crecimiento profesional de las mujeres.
El informe también señala que el talento joven exige crecimiento acelerado en un mercado laboral dinámico. Más del 83 por ciento de los colaboradores consultados tiene menos de cinco años en su puesto, y el 26 por ciento menos de un año, lo que refleja una rápida movilidad, especialmente en perfiles early y mid-career vinculados a la innovación y la transformación digital.
Sin embargo, el principal desafío no es la incorporación de mujeres al mercado laboral, sino su permanencia y desarrollo. Según la empresa, existe un sistema que impulsa carreras profesionales de forma acelerada, pero que sigue dejando rezagadas a las mujeres conforme avanzan hacia posiciones de mayor influencia.
En el caso de las pequeñas y medianas empresas —que representan más del 53 por ciento de la muestra—, los salarios suelen ubicarse por debajo del promedio del mercado. Esto limita su capacidad para atraer y retener talento femenino en posiciones estratégicas. A ello se suma que los roles tradicionalmente feminizados, como atención al cliente, administración y nómina, continúan concentrados en los niveles salariales más bajos.
El resultado es una desigualdad salarial que no es aislada, sino estructural, sostenida por la distribución de roles y oportunidades dentro del mercado laboral.
En un contexto donde el talento es uno de los principales diferenciadores competitivos, cerrar la brecha de género requiere más que ajustes salariales. Es necesario implementar estrategias integrales que incluyan mayor transparencia en compensaciones, programas de desarrollo de liderazgo femenino y políticas de flexibilidad laboral que impulsen la participación de mujeres en sectores de alto valor económico.
En México, donde la brecha salarial ronda el 25%, garantizar igualdad de oportunidades en condiciones equitativas será clave para reducir esta disparidad y fortalecer la competitividad del mercado laboral.
“No existen cambios sin datos. Como mujer emprendedora, creo firmemente en la paridad de género. Este reporte nos invita a tomar decisiones estratégicas para construir un mercado laboral más equitativo, competitivo y alineado con las necesidades del talento femenino en México”, afirmó Maya Dadoo, CEO de Worky.
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