El futuro del trabajo exige modelos empresariales más humanos en los que el equilibrio entre la vida personal y profesional, la estabilidad financiera y el reconocimiento al esfuerzo formen parte de la cultura organizacional.
El estrés financiero, provocado por la incertidumbre económica, la inflación y los cambios acelerados en el mercado laboral, se ha convertido en una de las principales causas de distracción, agotamiento y ausentismo en el trabajo. Cuando una persona enfrenta preocupaciones económicas, su capacidad de concentración y rendimiento disminuye, explicó Aroldo Dovalina, CEO de Paynom.
En este contexto, el directivo de la plataforma mexicana de bienestar laboral y fintech subrayó que las empresas que incorporan programas de bienestar —especialmente financiero— dentro de su estrategia de talento humano no solo mejoran el desempeño de sus equipos, sino que también fortalecen la retención.
“Las organizaciones que invierten en el bienestar de su gente construyen relaciones de confianza con sus colaboradores. Incluso, aquellas que implementan plataformas de bienestar financiero pueden reducir la rotación de personal hasta en 16% en un año. Además, los trabajadores que utilizan estas herramientas reportan mayor compromiso, pueden incrementar hasta en 22 por ciento sus horas laborales al mes y más del 80 por ciento afirma que recomendaría a su empresa”, detalló.
Diversos estudios confirman que la mayoría de los colaboradores reconoce que sus preocupaciones económicas afectan su desempeño, lo que se traduce en menor productividad y mayor presión emocional dentro de las organizaciones. De hecho, el 54 por ciento de quienes tienen acceso a herramientas de bienestar financiero espera mejorar su situación económica, según el estudio de bienestar financiero laboral de la firma tecnológica Zellis.
En la misma línea, el Health and Wellbeing at Work Report 2025, del Chartered Institute of Personnel and Development, identifica los problemas financieros personales como uno de los principales detonantes del estrés laboral y del ausentismo.
“Promover el bienestar de las personas no solo es una buena práctica empresarial, sino una decisión estratégica para construir organizaciones más resilientes y productivas. En México, las empresas enfrentan el reto de fortalecer la experiencia de sus colaboradores mediante beneficios e incentivos que contribuyan a retener talento y elevar la productividad”, concluyó.
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