Ante la creciente tendencia de regresar a los esquemas presenciales en las empresas, los líderes enfrentan el reto de encontrar un equilibrio entre la flexibilidad laboral y la necesidad de fortalecer la cultura organizacional. De acuerdo con Diego Kexel, General Manager WeWork Latam, este balance debe construirse a partir de tres factores fundamentales: propósito, beneficios flexibles y espacios de trabajo funcionales.
El primer elemento es el propósito de acudir a la oficina. A decir del especialista, las organizaciones deben cuestionarse por qué solicitan la presencialidad y evitar que esta responda únicamente a una lógica de control. “Tiene que haber un propósito para ir a la oficina”, afirmó. Añadió que las empresas deben preguntarse: “¿Por qué están viniendo las personas a la oficina?"
Durante la presentación del estudio La experiencia laboral México 2026: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar, Kexel destacó que la presencialidad puede convertirse en una herramienta para fortalecer la cultura organizacional y fomentar la interacción entre los equipos, por lo que también subrayó la importancia de que los colaboradores encuentren valor en asistir a la oficina, al tener espacios de convivencia y contacto directo con líderes y compañeros.
El segundo factor, indicó, es la flexibilidad entendida no sólo como esquemas híbridos, sino como beneficios adaptados a las necesidades de cada colaborador y de cada área de trabajo. “No a todos darle el mismo beneficio, sino flexibilidad”, indicó. Explicó que las necesidades pueden variar dependiendo de las generaciones, los roles y las responsabilidades de cada equipo.
Asimismo, señaló que existen diferencias importantes entre áreas operativas, comerciales o de liderazgo. “No es lo mismo un área comercial, un área de tax que tiene que estar todo el tiempo frente a la computadora, un área de liderazgo que tiene que estar en las oficinas viendo también esta base de la cultura”, comentó. En este contexto, insistió en que la presencia física debe orientarse a “generar cultura, no a controlar”.
El tercer aspecto se relaciona con los espacios laborales. El especialista explicó que las oficinas deben responder a las funciones y dinámicas que realmente requieren los colaboradores. “Que el espacio en donde yo llego al colaborador sea un espacio que cumple la función para el propósito”, señaló Diego. Esto incluye oficinas satélite, espacios de concentración, áreas de interacción y zonas de esparcimiento que permitan mejorar la experiencia de trabajo.
El estudio, elaborado por WeWork y Michael Page a partir de 3 mil encuestas y 150 entrevistas en América Latina, revela que el 56.9 por ciento del talento prefiere modelos híbridos por razones relacionadas con productividad, equilibrio personal y optimización del tiempo.
Entre quienes trabajan bajo un esquema híbrido —33 por ciento del total de encuestados—, el 58.78 por ciento asiste a la oficina tres o más días por semana, el 27.59 por ciento acude dos días y el 13.62 por ciento solo un día. Frente a 2025, aumentó la proporción de personas que asisten tres o más días, mientras disminuyó el grupo que va únicamente dos días.
Los resultados sugieren que los colaboradores siguen valorando la interacción presencial, pero cuestionan cada vez más los modelos que implican largos traslados, saturación, ruido o dinámicas rígidas que no aportan valor a su desempeño. Mientras algunas empresas impulsan una mayor presencialidad, otras mantienen esquemas híbridos o totalmente remotos. Actualmente, el 13.04 por ciento de los encuestados trabaja completamente a distancia.
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