La persistencia en pobreza laboral es un indicador que forma parte del Semáforo de Movilidad Social que el Observatorio Social del CEEY publica cada trimestre.
La más reciente actualización del Semáforo de Movilidad Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) revela que el 66 por ciento de las personas que se encontraban en pobreza laboral durante el primer trimestre de 2025 permanecieron en esa condición un año después. Esto significa que, en sus hogares, los ingresos generados por el trabajo siguieron siendo insuficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria de toda la familia.
Más allá de la llamada Primavera laboral, y según el Observatorio Social del CEEY, únicamente el 34 por ciento de quienes vivían en pobreza laboral logró salir de esta situación entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026.
El estudio también identifica diferencias relacionadas con la jefatura del hogar. Entre los hogares que permanecieron en pobreza laboral durante todo el año, el 43 por ciento tenía una mujer como jefa de familia. En contraste, entre aquellos que lograron superar esta condición, el 36 por ciento contaba con jefatura femenina.
“Si bien las diferencias son moderadas, los retos que enfrentan las mujeres en el mercado laboral siguen siendo mayores”, explicó Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del CEEY.
La persistencia de la pobreza laboral también presenta importantes diferencias regionales. Las probabilidades de permanecer en esta situación son mayores para quienes viven en estados como Chiapas, Veracruz, Guerrero e Hidalgo.
Otro factor determinante es la capacidad de los hogares para generar ingresos a través del trabajo. Los hogares que lograron salir de la pobreza laboral registran una mayor participación laboral de sus integrantes, mientras que aquellos que permanecieron en esta condición suelen depender de una sola persona ocupada o, incluso, no contar con ingresos laborales dentro del hogar.
Según el Semáforo de Movilidad Social, los hogares que lograron superar la pobreza laboral aumentaron su ingreso laboral promedio mensual de 4 mil 300 a 12 mil 700 pesos gracias a una mayor incorporación de sus integrantes al mercado de trabajo. En contraste, los hogares que continuaron en pobreza laboral registraron ingresos promedio de apenas 2 mil 600 pesos mensuales, prácticamente sin cambios respecto al año anterior.
En cuanto a la calidad del empleo, el reporte señala que tanto las personas que permanecen ocupadas como aquellas que se incorporan al mercado laboral suelen hacerlo en puestos sin acceso a seguridad social. Esto indica que, aunque aumenta la participación laboral, gran parte de los nuevos empleos se generan en condiciones de informalidad.
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