A medida que México avanza en su agenda de reforma laboral, la transición hacia una semana laboral de 40 horas subraya una premisa central: el rendimiento sostenible depende del equilibrio.
En un contexto donde las conversaciones sobre el agotamiento laboral, la conciliación entre la vida personal y profesional y la evolución de los modelos de trabajo siguen intensificándose, la transición hacia una semana laboral de 40 horas se perfila como una señal alentadora para el mercado laboral mexicano, de acuerdo con Hogan Assessments.
Según la firma, este cambio introduce una estructura más equilibrada que favorece la recuperación de las personas trabajadoras y contribuye a mantener niveles sostenidos de compromiso y productividad a lo largo del año. Además, la reducción de la jornada laboral representa un paso relevante en la modernización del marco laboral en México, al fortalecer las protecciones para los trabajadores, ampliar los subsidios al empleo, ajustar el salario mínimo y avanzar en la formalización del trabajo en plataformas digitales. En conjunto, estas medidas reflejan un compromiso sistémico con prácticas laborales más sostenibles.
Desde su perspectiva como empresa especializada en evaluación de la personalidad y el comportamiento humano, Hogan Assessments identifica varios beneficios clave asociados a esta reforma de gran calado para el ecosistema laboral del país:
En primer lugar, una menor carga horaria contribuye a prevenir el agotamiento antes de que se manifieste de forma crítica. El burnout no suele aparecer de manera repentina; se acumula cuando las personas atraviesan periodos prolongados sin una recuperación adecuada. Una semana laboral más corta, acompañada de descansos y vacaciones predecibles, permite una recuperación mental y física oportuna, evitando que el estrés derive en desconexión o desgaste extremo. Asimismo, una implementación gradual y respaldada por políticas de apoyo facilita la adaptación tanto de empleados como de empleadores al nuevo ritmo de trabajo.
En segundo término, la recuperación favorece la productividad, y no al revés. La evidencia muestra de manera consistente que las personas que descansan adecuadamente piensan con mayor claridad, toman mejores decisiones y sostienen una motivación más alta. El “reinicio” periódico resulta clave para la concentración, la creatividad y un desempeño estable, especialmente en roles de alta exigencia.
Como tercera razón, la alineación cultural refuerza el compromiso organizacional. En el contexto mexicano, el descanso suele estar estrechamente vinculado con el tiempo en familia y la vida comunitaria. Ajustar las políticas laborales a estas normas culturales incrementa la probabilidad de que el tiempo de recuperación se aproveche de manera efectiva. Una vida personal más sólida se traduce en mayor bienestar emocional, con efectos directos en el compromiso, la resiliencia y el desempeño laboral.
Diseñar estructuras laborales que prioricen la recuperación no solo beneficia a las personas trabajadoras, sino que también contribuye a la construcción de organizaciones más saludables y productivas en el largo plazo, al tiempo que permite a las empresas adaptarse estratégicamente a un marco laboral más moderno y equilibrado.
En este sentido, Ryne Sherman, Director Científico de Hogan Assessments, enfatiza que la recuperación no es opcional. “Desde una perspectiva psicológica, el descanso y la recuperación son fundamentales para mantener la concentración, gestionar el estrés y sostener el rendimiento en el tiempo. Los descansos cortos y regulares, ya sea mediante jornadas reducidas o días libres bien planificados, ayudan a prevenir el agotamiento y a fortalecer la resiliencia a largo plazo”.
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