Ante casos de endometriosis, condición inflamatoria crónica que puede afectar de forma significativa la calidad de vida de las mujeres, las empresas en México deberían ir más allá de otorgar días de descanso durante el periodo menstrual y apostar por la medicina preventiva.
Así lo señaló la Doctora Lourdes Flores Islas, especialista en ginecología y biología de la reproducción humana, quien propuso que las organizaciones incorporen chequeos médicos anuales con especialistas para detectar la enfermedad en etapas tempranas.
“Esto no solo sería más rentable a largo plazo, sino que también contribuiría a reducir el ausentismo y mejorar la calidad de vida de las trabajadoras. La detección oportuna permite iniciar tratamientos tempranos y evitar que la enfermedad avance a estados severos”, abundó.
Advirtió que la endometriosis representa un problema de salud pública. Entre el 50 por ciento y el 60 por ciento de las mujeres que la padecen presentan dolor, que en fases avanzadas puede ser incapacitante y obligarlas a permanecer en cama durante uno o dos días en cada ciclo menstrual.
“Además del impacto en la productividad, también hay consecuencias económicas tanto para las trabajadoras —que dejan de percibir ingresos— como para las empresas. Traducido a efectos monetarios, estimó, las mujeres que ganan el salario mínimo, hablamos dos salarios mínimos al mes de pérdidas en los empleos”, apuntó.
La doctora Flores Islas, también Directora Médica en Red Crea Medicina Reproductiva, indicó que existen señales de alerta que no deben ignorarse, como el dolor creciente, la necesidad de mayor medicación o molestias incapacitantes. También puede presentarse dolor durante las relaciones sexuales, aunque este suele ser un tema difícil de visibilizar en el entorno laboral.
Uno de los principales retos es el diagnóstico tardío, que puede demorar entre siete y diez años. Esto se debe, en gran medida, a la normalización del dolor menstrual y, en algunos casos, a la falta de atención especializada oportuna dentro del sistema de salud.
Durante ese tiempo, el proceso diagnóstico —que va desde la consulta general hasta la atención especializada— permite que la enfermedad avance, intensificando los síntomas y afectando tanto la productividad como el bienestar de las pacientes.
La especialista subrayó que entre el 35 por ciento y el 50 por ciento de las mujeres con infertilidad presentan endometriosis, lo que implica un impacto emocional relevante.
“Por ello, es fundamental que las empresas que apoyan tratamientos de fertilidad también consideren el acompañamiento emocional. Se trata de un proceso exigente que puede repercutir directamente en el desempeño laboral y en el bienestar integral de las colaboradoras”, finalizó.
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