Aunque las empresas mantienen una demanda constante de talento, cada vez son más frecuentes los procesos de contratación prolongados y los periodos sin respuesta para los candidatos. De acuerdo con Codifin, empresa especializada en formar y administrar equipos de tecnología de la información (TI), el problema ya no parece estar únicamente en la falta de perfiles disponibles, sino en la manera en que las organizaciones gestionan sus procesos de reclutamiento.
La situación ha dado pie al debate sobre los llamados Ghost Jobs o vacantes fantasma, un término utilizado para describir ofertas de empleo que permanecen publicadas pese a que no existe una necesidad inmediata de contratación. En Estados Unidos, por ejemplo, las ofertas laborales alcanzaron 8.2 millones de posiciones en junio del año pasado, mientras que las contrataciones sumaron solo 5.3 millones.
“La desconexión ocurre porque las empresas reciben más aplicaciones que nunca, pero muchas veces responden menos que antes. Los procesos se vuelven tan largos que, cuando finalmente toman una decisión, los mejores candidatos ya aceptaron otra oferta”, explicó Mario Emilio Beteta, Director de Estrategia y Crecimiento de Codifin.
El fenómeno parece ser cada vez más común. El estudio Greenhouse 2024 State of Job Hunting Report encontró que tres de cada cinco candidatos consideran haberse encontrado con una vacante fantasma. Además, datos internos de la plataforma indican que entre el 18 y el 22 por ciento de las posiciones publicadas en un trimestre pueden corresponder a procesos con baja intención inmediata de contratación.
La sobrecarga de trabajo también ha contribuido a esta situación. Greenhouse reportó un incremento de 26 por ciento en las tareas de los reclutadores en un solo trimestre, lo que ha extendido los tiempos de respuesta y ha complicado el seguimiento de los procesos de selección.
Las demoras tienen además un impacto económico. La Society for Human Resource Management (SHRM) estima que el costo promedio de una contratación es de 4 mil 700 dólares por vacante, mientras que Gallup calcula que reemplazar a un empleado puede costar entre la mitad y hasta dos veces su salario anual, dependiendo del nivel y la complejidad del puesto.
Para Beteta, el mercado laboral se ha acelerado. Si hace cinco años cubrir una posición senior tomaba entre 90 y 120 días, hoy muchos sectores esperan cerrar las contrataciones en un plazo de entre 45 y 60 días. “No es un problema de oferta de talento; es un problema de operación interna”, sostiene.
El especialista considera que la competencia por el talento ya no depende únicamente del salario. La rapidez en la respuesta, la claridad de los procesos y la experiencia que vive el candidato se han convertido en factores tan importantes como las prestaciones y los beneficios adicionales. En este contexto, las empresas que logren agilizar sus procesos de contratación tendrán mayores posibilidades de atraer y retener al mejor talento.
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