“La IA no reemplaza la experiencia acumulada en planta: ayuda a que esa experiencia no desaparezca y pueda seguir generando valor para la siguiente generación de técnicos”: Struve.
Aunque México ya digitaliza sus fábricas, podría estar perdiendo a las personas que saben mantenerlas funcionando, ya que en solo un trimestre, el país registró una reducción de 5.26 por ciento en sus técnicos de mantenimiento y reparación de maquinaria, mientras 71 por ciento de los empleadores de manufactura enfrenta dificultades para cubrir vacantes.
En este contexto, Christian Struve, CEO de Fracttal, firma especializada en mantenimiento industrial basado en nuevas tecnologías, señaló que el desafío no se limita a cuántas personas pueden incorporarse a una organización, sino a cuánto conocimiento logra conservar una empresa cuando cambia su plantilla, un técnico rota o un colaborador experimentado se retira.
“Durante décadas, una parte crítica de la información de las plantas no estuvo almacenada en servidores: permaneció en la memoria de quienes aprendieron a reconocer una vibración anormal, una falla recurrente o el ajuste preciso que necesitaba una máquina”, dice Struve.
Cuando la solución de un problema depende exclusivamente de quien la recuerda, la empresa no posee realmente ese conocimiento: lo tiene prestado. El desafío es convertir la experiencia individual en memoria industrial, sin reducir el valor del criterio humano, abundó.
La inteligencia artificial integrada a plataformas de gestión de activos y mantenimiento permite organizar históricos de fallas, intervenciones, repuestos, manuales y lecturas generadas por sensores de internet de las cosas (IoT). Con esta información, los equipos pueden identificar patrones, recuperar soluciones aplicadas anteriormente y contar con mayor contexto para tomar decisiones ante nuevas incidencias.
Este proceso no convierte de inmediato a un técnico nuevo en un profesional con décadas de experiencia, pero sí puede reducir su curva de aprendizaje, facilitar los diagnósticos y evitar que cada relevo obligue a la planta a comenzar desde cero. La IA funciona así como un amplificador del talento: pone el conocimiento acumulado al alcance de más personas, mientras el juicio técnico conserva la decisión final.
Struve sostiene que la digitalización del mantenimiento debe ir más allá del monitoreo de máquinas: cada orden de trabajo documentada, cada causa raíz identificada y cada reparación registrada puede alimentar un patrimonio operativo común que contribuya a la capacitación, la estandarización de procedimientos y la continuidad de las operaciones ante los cambios de personal.
En las plantas industriales, esta transformación ocurrirá mientras conviven equipos de distintas generaciones, procesos automatizados y mayores exigencias de disponibilidad. En este escenario, preservar y compartir el conocimiento técnico será tan importante como incorporar nuevo talento, particularmente en sectores donde una falla puede traducirse en costos elevados y pérdida de continuidad operativa.
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