La clave no está en cuánto cuesta cumplir, sino en cuánto están dispuestas a perder las empresas por no hacerlo. En un entorno cada vez más regulado, la prevención se posiciona como el principal factor para garantizar entornos laborales seguros, sostenibles y productivos.
Los riesgos laborales en México representan un impacto económico considerable para las empresas, con pérdidas que superan los 76 mil millones de pesos anuales, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Cada año se registran más de 600 mil incidentes en centros de trabajo, lo que se traduce en miles de jornadas perdidas, menor productividad y mayores costos operativos.
Este escenario no solo afecta la continuidad de las operaciones, sino que también incrementa las primas de riesgo, la rotación de personal y la probabilidad de sanciones por incumplimiento normativo, explicó Adrián Dávalos, asesor de servicios laborales en Grupo CICADEHP. A ello se suman costos menos visibles, como el deterioro del clima organizacional, la pérdida de confianza entre colaboradores y la sobrecarga de trabajo en los equipos.
“La tendencia es clara: el aumento de accidentes, la mayor regulación y la presión económica obligan a las empresas a adaptarse. Quienes no evolucionen hacia modelos preventivos enfrentarán mayores costos y riesgos operativos y reputacionales”, advirtió el especialista.
En un workshop especializado, expertos analizaron las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) más relevantes, así como los principales riesgos que enfrentan hoy las organizaciones. Coincidieron en que la prevención debe ser un eje estratégico para construir entornos laborales más seguros, eficientes y sostenibles.
Para lograrlo, propusieron una estrategia basada en cinco acciones clave: identificar riesgos críticos, documentar procesos, medir resultados, fortalecer la cultura de seguridad y realizar auditorías preventivas. Este enfoque permite pasar de una gestión reactiva a una gestión inteligente de la seguridad laboral.
Aunque el cumplimiento normativo implica inversión en capacitación, procesos y equipo de protección personal (EPP), el costo es significativamente menor frente a las consecuencias de no hacerlo. José Eduardo Sánchez Álvarez, especialista en seguridad y salud en el trabajo, señaló que un kit básico de EPP puede costar entre mil 500 y 2 mil pesos, una cifra baja comparada con los gastos derivados de accidentes o sanciones.
En México se registran más de mil accidentes laborales al día, y más del 69% están relacionados con trastornos musculoesqueléticos, provocados por malas posturas, sobreesfuerzos o movimientos repetitivos, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
A esto se suman riesgos psicosociales, fatiga y exposición a agentes físicos y químicos, lo que refuerza la necesidad de cumplir con normas como la NOM-030 y otras regulaciones en materia de seguridad, así como impulsar reformas recientes orientadas a proteger la salud de las y los trabajadores, como la llamada “Ley Silla”.
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