El reskilling se ha convertido en un requisito mínimo para mantenerse vigente en entornos laborales cada vez más competitivos e inciertos. La acelerada evolución de los procesos, la tecnología y las dinámicas de trabajo está provocando que muchas competencias queden obsoletas en lapsos cada vez más cortos, obligando a replantear cómo se construye hoy la empleabilidad, tanto desde una perspectiva tecnológica como humana.
Así lo explica Maite Moreno, Directora del Máster en Recursos Humanos de EAE Business School —institución que forma parte de la red Planeta Formación y Universidades—, quien subraya que aprender con rapidez es hoy tan valioso como el conocimiento acumulado. “La actualización constante determina qué tan pronto se pierde relevancia profesional; cuando las personas se quedan rezagadas, también lo hacen las organizaciones frente a competidores más ágiles”, advierte.
En esta misma línea, el Foro Económico Mundial (FEM) estima que cerca del 40% de las capacidades requeridas en los puestos actuales deberá transformarse en los próximos años, una proyección que refuerza la urgencia de la reinvención profesional.
Moreno destaca que, además de las habilidades técnicas, ganan peso competencias como la capacidad de adaptación al cambio, la colaboración en equipos diversos y la inteligencia emocional, especialmente en esquemas de trabajo híbridos o remotos. Estas habilidades coinciden, además, con las que el FEM proyecta como las más valoradas en los próximos cinco años.
Si bien el foco suele ponerse en las competencias digitales, las organizaciones demandan cada vez más habilidades difíciles de automatizar, como el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, la comunicación efectiva y la toma de decisiones en contextos de alta ambigüedad.
“La tecnología por sí sola no genera valor si no existe criterio para interpretarla, cuestionarla y aplicarla”, señala la vocera de EAE Business School. En ese sentido, enfatiza que el desarrollo profesional debe combinar el aprendizaje de nuevas herramientas con experiencias prácticas, liderazgo de proyectos y metodologías basadas en la resolución de problemas reales.
El equilibrio entre competencias digitales y humanas solo se alcanza cuando la tecnología se entiende como un medio y no como un fin. De lo contrario, los procesos de reskilling pueden perder impacto.
Otro aspecto clave es que no todos los esfuerzos de reinvención profesional generan los resultados esperados. Moreno advierte que tanto empresas como trabajadores suelen caer en el error de acumular cursos sin una estrategia clara detrás. “Existe la falsa idea de que a mayor formación, mayor valor, y no es una relación tan lineal. La experiencia y las competencias humanas responden a otros procesos”, explica.
“El reskilling es un camino progresivo que requiere foco, aplicación constante y alineación con necesidades reales y particulares. No se trata de copiar tendencias, sino de evaluar si realmente encajan con el perfil, la trayectoria y los objetivos profesionales de cada persona”, concluye.
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