El estudio contempla la participación de 165 organizaciones que operan en México, de las cuales 46% corresponde a grandes empleadores, con más de mil colaboradores.
El 72 por ciento de las empresas en México aún no ha implementado acciones concretas para adaptarse a la reducción de la jornada laboral a 40 horas, lo que evidencia una inercia operativa que podría afectar directamente su rentabilidad. Así lo señala el estudio nacional Reducción de la jornada laboral: ¿desafío regulatorio o motor de ventaja competitiva?.
De acuerdo con la firma consultora EY, esta falta de preparación implica riesgos financieros relevantes. En escenarios donde no se optimicen procesos y se mantenga una alta dependencia de horas extra, la nómina operativa podría incrementarse entre 15 y 20 por ciento, como resultado de ajustes reactivos para cubrir la reducción de horas laborales.
“El análisis en 165 organizaciones muestra que solo el 18 por ciento está realmente preparado para la reducción de la jornada. Existe una barrera clara para iniciar la transición: el costo, especialmente en el 71 por ciento de las empresas que dependen del tiempo extra. Sin embargo, el 27 por ciento que ya comenzó su preparación y ha decidido aprovechar la reforma como un catalizador de eficiencia reporta mejores indicadores en retención, productividad y satisfacción laboral”, señaló Yeshua Gómez, Associate Partner de PAS – Rewards en EY México.
Uno de los hallazgos más relevantes es que el 38 por ciento de las empresas se encuentra en una zona de riesgo, al no contar con visibilidad ni control sobre sus esquemas de turnos. Esta situación refleja una brecha de productividad, especialmente si se considera que México registra el mayor promedio de horas trabajadas entre los países de la OCDE, con 2 mil 137 horas anuales.
Por región, Nuevo León (32.7 por ciento) y la Ciudad de México (23 por ciento) concentran la mayor proporción de empresas con preparación anticipada, lo que sugiere una mayor adopción de estrategias de transición frente a otras zonas del país.
En este contexto, Luis Peña, Socio Líder de People Advisory Services en EY México, advirtió sobre una desconexión entre el avance legislativo y la ejecución empresarial: “Muchas organizaciones esperan una guía oficial que no llegará. Cada empresa deberá definir sus propios ‘cómos’ y ‘cuándos’. Hoy existe conciencia del reto, pero también una brecha importante en la ejecución proactiva, lo que pone en riesgo la productividad a largo plazo”.
Por su parte, Alejandro Caro, Socio de EY Law – Laboral, subrayó que la reducción de la jornada es una realidad constitucional que no permite disminuir salarios ni prestaciones. Además, destacó que las nuevas reglas de horas extra —limitadas a situaciones extraordinarias— elevan el reto operativo, por lo que las empresas deberán ajustar sus contratos colectivos y modelos laborales al nuevo estándar de 40 horas.
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