Ante la inminente implementación de la jornada laboral de 40 horas en México, las organizaciones deberán replantear de manera integral la asignación del tiempo, la estructura de turnos, la automatización de tareas repetitivas y la adopción de nuevas tecnologías que les permitan sostener —o incluso mejorar— sus niveles de eficiencia.
En sectores como servicios, retail, logística y atención al cliente, la reducción del tiempo efectivo de operación podría obligar a rediseños profundos de procesos. Así lo advierte Codifin, startup mexicana especializada en formación y desarrollo de talento digital, que identifica tres impactos clave derivados de la reducción de la jornada laboral.
El primero es el tránsito hacia una productividad basada en resultados y no en horas trabajadas. Las empresas deberán abandonar esquemas de control por tiempo presencial y adoptar modelos de desempeño enfocados en objetivos. Si bien esta lógica ya es común en el sector digital, la nueva regulación acelerará su adopción en industrias tradicionalmente más rígidas.
El segundo impacto se relaciona con la reconfiguración del ecosistema laboral tecnológico. Para perfiles de alta demanda —como desarrolladores, especialistas en datos o expertos en experiencia de usuario—, la semana de 40 horas se convertirá en un diferenciador clave. Las organizaciones que se adapten con mayor rapidez tendrán una ventaja competitiva para atraer talento que hoy migra hacia startups o empresas globales con prácticas laborales más avanzadas.
El tercer eje apunta a nuevas presiones para acelerar la digitalización interna. La reducción de horas obligará a invertir en automatización, capacitación y herramientas tecnológicas que incrementen la eficiencia operativa, lo que abre una oportunidad para integrar modelos de aprendizaje continuo y desarrollo de habilidades digitales.
Codifin anticipa, además, que uno de los principales desafíos recaerá sobre los equipos operativos y los mandos intermedios, quienes deberán equilibrar cargas de trabajo con mayores exigencias de cumplimiento. A ello se sumará una creciente demanda de talento especializado en áreas como analítica, ciberseguridad y tecnologías de automatización.
En este contexto, el cambio normativo representa una oportunidad para que las empresas aceleren su madurez digital y adopten esquemas más inteligentes de gestión del tiempo, desde metodologías ágiles hasta el uso de herramientas de inteligencia artificial para la calendarización, el análisis de cargas laborales o el soporte interno.
Para Codifin, la reducción de la jornada laboral no debe entenderse únicamente como una obligación legal, sino como una palanca estratégica para atraer, retener y potenciar la productividad del talento digital, en un entorno donde la flexibilidad, la eficiencia y la cultura organizacional tienen un peso cada vez mayor frente al salario.
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