La implementación de la jornada laboral de 40 horas obligará a las empresas a reforzar el control de las horas trabajadas para evitar un incremento de los costos laborales y reducir riesgos financieros, advirtió Raúl Santillán, CEO de FiscoClic, plataforma especializada en registro electrónico de la jornada laboral.
Y es que, el verdadero reto para las empresas no siempre es cumplir con el pago, sino identificar si esas horas extraordinarias responden a una necesidad operativa o si se han convertido en una práctica habitual que encarece la operación sin generar un incremento proporcional en la productividad.
“Las horas extra no deben convertirse en una práctica habitual, ya que se trata de tiempo extraordinario que no debería formar parte de la jornada ordinaria”. Por ello, recomendó que las organizaciones comiencen a medir la productividad y los resultados, en lugar de utilizar únicamente el número de horas trabajadas como indicador de desempeño.
Una de las primeras acciones, explicó, consiste en establecer indicadores clave de desempeño (KPIs) y analizar qué áreas concentran el mayor número de horas extra. Esto permitirá identificar si el tiempo adicional responde a una necesidad operativa real o si es consecuencia de problemas de organización, procesos ineficientes o una distribución desigual de las cargas de trabajo.
También será necesario revisar actividades que consumen tiempo sin generar resultados, como el exceso de reuniones, así como detectar cuellos de botella que retrasan los procesos. “La empresa va a tener que empezar a analizar cuáles son los factores que están llevando a que los trabajadores o cada área tengan la necesidad de ocupar más horas extra y entonces hacer algo al respecto”, explicó.
Un registro deficiente de la jornada también puede incrementar la exposición de las empresas a sanciones y dificultar la identificación de problemas de productividad. En este sentido, afirmó que la tecnología puede ayudar a conocer cómo se distribuye el tiempo de trabajo, qué aplicaciones utilizan los colaboradores, cuánto tiempo permanecen en ellas y cuáles son las herramientas que realmente contribuyen a sus actividades.
De acuerdo con Santillán, este análisis permite detectar cargas de trabajo mal distribuidas y actividades improductivas. También ayuda a identificar procesos redundantes y oportunidades de automatización que pueden reducir el tiempo dedicado a tareas repetitivas y liberar capacidad de los trabajadores.
Los sectores intensivos en mano de obra, como manufactura, comercio, servicios y logística, enfrentarán un reto adicional, debido a que sus necesidades operativas pueden requerir ajustes en turnos y cargas de trabajo. "En estos casos, será necesario redistribuir actividades y hacer más eficientes los procesos para evitar que la reducción de la jornada se traduzca automáticamente en más horas extra y mayores costos", abundó.
El especialista también advirtió sobre el impacto de las jornadas prolongadas en el rendimiento de los trabajadores, ya que la fatiga laboral puede reducir la productividad y, cuando no se identifica oportunamente, afectar los resultados y la operación de las empresas, motivo por el cual sugirió utilizar metodologías y herramientas que permitan detectar señales de sobrecarga y posibles casos de burnout.
Ante este escenario, las empresas deberán realizar una “radiografía” de sus procesos para determinar cuáles pueden rediseñarse, automatizar tareas repetitivas y distribuir de manera más equitativa las cargas de trabajo. La recomendación central, señaló, es medir la productividad antes de recurrir a jornadas extendidas y utilizar tecnología para registrar y analizar las horas extra.
Como parte de estas herramientas, FiscoClick cuenta con soluciones para el registro de jornada, mientras que la plataforma Pulso permite analizar el tiempo que los colaboradores destinan a aplicaciones productivas, periodos de inactividad y otras actividades digitales. Según Santillán, este tipo de información puede ayudar a determinar si las horas extra responden realmente a una sobrecarga de trabajo o a una mala gestión del tiempo.
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