La Generación Z muestra una experiencia laboral con señales mixtas: por un lado, reporta altos niveles de felicidad y compromiso; por otro, también presenta niveles relevantes de estrés y burnout.
En México, la salud mental se ha convertido en un eje central dentro del entorno laboral, especialmente para la Generación Z, que no solo la considera prioritaria, sino que la exige como parte fundamental de su calidad de vida.
De acuerdo con Ízaro Diez, Research Lead en Sofía, esta generación —marcada por la pandemia de COVID-19 y una mayor conciencia social— está impulsando cambios en la forma en que las empresas abordan el bienestar de sus colaboradores.
“Ocho de cada diez jóvenes de la Generación Z consideran que los beneficios relacionados con la salud física y mental son fundamentales al momento de elegir o permanecer en un empleo. Ya no son un valor agregado, sino un elemento clave que impacta directamente en su satisfacción laboral”, explicó.
En respuesta a esta demanda, abundó, cada vez más empresas en México están incorporando políticas de bienestar que van más allá de ofrecer consultas psicológicas tradicionales. “Se observa una tendencia creciente hacia la implementación de servicios integrales que incluyen atención emocional, programas preventivos y esquemas de apoyo continuo”, señaló.
Por su parte, Andrea Rico, Cultura y Bienestar Laboral en Buk, añadió que para estos jóvenes, el trabajo ya no se concibe únicamente como una fuente de ingresos, sino como una plataforma de crecimiento. “El nivel de satisfacción está estrechamente ligado a cuánto sienten que progresan, aprenden y expanden sus habilidades en su entorno profesional. Esta visión marca una ruptura con generaciones anteriores, que tendían a valorar más la permanencia y la seguridad laboral”.
En el marco del conservatorio Generación Z: Del meme a la resignificación del trabajo, señaló que factores como el propósito, el bienestar integral y la flexibilidad juegan un papel determinante tanto en la elección como en la permanencia en un empleo.
Rico señaló que la flexibilidad, en particular, no solo responde a la comodidad de evitar traslados o reducir tiempos, sino que se traduce en una mejor gestión del tiempo para invertir en otras áreas de la vida, como hobbies, viajes o formación adicional.
“Este enfoque integral reconoce que el individuo participa en múltiples esferas —personal, social y profesional— que se retroalimentan entre sí. Las habilidades adquiridas fuera del trabajo pueden potenciar el desempeño laboral, y viceversa, lo que refuerza la importancia de mantener un equilibrio saludable entre vida y trabajo”, planteó.
En el foro se presentó también el estudio Cómo retener talento Gen Z en México, mismo que expone que, en materia de liderazgo, la autoridad, por sí sola, ya no basta. Hoy se espera un liderazgo que explique, escuche y converse. De hecho, 94 por ciento de los encuestados considera muy importante contar con un líder que escuche y explique las decisiones, aunque solo 68 por ciento siente que realmente tiene ese tipo de liderazgo en su empleo actual. Es por ello que, casi seis de cada diez afirman que considerarían cambiar de trabajo si no se sienten escuchados por su líder.
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