Para las organizaciones, esto plantea un reto doble: facilitar la conciliación de madres y padres sin trasladar la carga a otros integrantes del equipo.
El regreso a clases no solo modifica la rutina de las familias, también impacta la dinámica laboral. En México, 73 por ciento de los colaboradores reporta que sus tiempos de traslado aumentan durante esta temporada, lo que evidencia la necesidad de que las empresas adopten esquemas de trabajo capaces de responder a las distintas realidades de su personal.
De acuerdo con un sondeo realizado por Buk, plataforma de recursos humanos impulsada por inteligencia artificial, entre quienes perciben un aumento en sus tiempos de traslado, 17 por ciento señala que su recorrido se prolonga hasta 15 minutos; 32 por ciento registra entre 16 y 30 minutos adicionales; 16 por ciento enfrenta entre 31 y 60 minutos más, mientras que 8.0 por ciento reporta un incremento superior a una hora.
Pero el impacto del regreso a clases tampoco se limita a los colaboradores con hijos, ya que el 62 por ciento de quienes no tienen hijos asegura haber percibido cambios en su carga de trabajo debido a las ausencias de compañeros con hijos durante el verano. Además, solo 56 por ciento considera equitativa la distribución de las tareas entre quienes tienen hijos y quienes no.
Ante este escenario, la flexibilidad laboral adquiere relevancia como una herramienta para facilitar la conciliación entre las responsabilidades personales y laborales. Según el sondeo de Buk, el horario flexible es el beneficio más utilizado por los colaboradores con hijos durante el regreso a clases, con una adopción de 36 por ciento.
La percepción sobre estos beneficios también es favorable: el 85 por ciento de los encuestados considera que las empresas deberían ofrecer alternativas de flexibilidad para colaboradores con hijos, una opinión que también prevalece entre quienes no tienen hijos.
Sin embargo, contar con políticas de flexibilidad no garantiza que estas se traduzcan en una mejor experiencia laboral. Solo 56 por ciento de los participantes considera que la cultura de su empresa facilita la conciliación entre el trabajo y la familia durante esta temporada, lo que revela una brecha entre disponer de beneficios y contar con una cultura organizacional que realmente permita aprovecharlos.
“Cuando hablamos de conciliación, solemos pensar únicamente en horarios o permisos, pero también debemos considerar el tiempo que las personas destinan a trasladarse. El regreso a clases modifica la movilidad de las ciudades y, con ello, la rutina de miles de colaboradores. Para las organizaciones, esto representa una oportunidad para repensar qué tan flexibles son realmente sus esquemas de trabajo”, señala Andrea Rico, experta en Talento y Cultura en Buk.
Para las empresas, el reto consiste no solo en ofrecer beneficios de flexibilidad, sino en construir esquemas de trabajo que consideren las condiciones reales en las que sus colaboradores desarrollan su jornada y que permitan responder a cambios estacionales como el regreso a clases.
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